Ante el sensible fallecimiento de Walter Garzón, fundador de ASFADEC PDF Imprimir E-mail
Lunes, 12 de Septiembre de 2016 18:06

donwalter

El 28 de abril de 2012 su vida y la de su familia cambió para siempre porque su hija, Carolina Stephanía Garzón Ardila desapareció en la ciudad de Quito, lejos de su hogar en Bogotá, Colombia.

 

Walter Garzón, padre de Carolina, inmediatamente arribó a nuestro país para buscar a su hija y tocó todas las puertas necesarias para encontrar apoyo en su búsqueda y en el camino fue hallando más personas en situación similar a la de él, en busca de un ser querido, esperando su regreso, esperando las gestiones de la justicia y la fuerza pública para encontrarlos.

 

Juntó a otras personas familiares de desaparecidos fundó la Asociación de Familiares de Desaparecidos en Ecuador, ASFADEC; retomaron el espacio de la Plaza Grande, todos los días miércoles a las 11h00, las fotografías de Carolina Garzón, Telmo Pacheco, Luis Sigcho y otras personas desaparecidas hacían presencia en frente al Palacio de Carondelet, al sonido de las bubuzelas. Querían molestar, querían incomodar al poder que les negaba la posibilidad de conocer la verdad y obtener justicia.  Debieron soportar varios intentos, a veces sutiles, a veces no tanto, de acallar sus luchas y de dividir la organización.

 

Don Walter era perspicaz, inquieto e impaciente, más de una vez se ganó una mala cara, un desprecio por parte de funcionarios públicos, de gente en la plaza que le pedía que no haga tanta bulla, pero él sabía que no estaba pidiendo favores a nadie, estaba exigiendo sus derechos y los de sus compañeros y compañeras de ASFADEC, él solo quería encontrar a su hija.

 

Su temple no mostraba a simple vista el profundo dolor que le ocasionaba esta desaparición, su deterioro físico, emocional y económico, se manifestó en una enfermedad que le obligó volver a su natal Colombia y hacer posta en la lucha con su esposa Alexi Ardila.  Desde aproximadamente dos años Alexi Ardila ha tomado el lugar de su esposo en la búsqueda incesante de Carolina, hasta hoy que ocurrió su lamentable deceso.

 

Desde la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos,  CEDHU, expresamos nuestros sentimientos de pesar y solidaridad con su esposa, una guerrera al igual que él, a su familia y con su lucha. De igual manera expresamos nuestra solidaridad con ASFADEC, que esta enorme pérdida no decline sus consignas, sino que las motive y las fortalezca.