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En la mañana del sábado 6 de enero de 2007, el joven de 17 años Paúl Alejandro Guañuna Sanguña salió de su casa para asistir a un evento deportivo, al día siguiente se encontró su cuerpo sin vida en el fondo de la quebrada de Zámbiza.

 

 La tarde de ese sábado, Paúl y su amigo Cristian Ávila de 16 años, se dirigían a pie hacia sus domicilios ubicados en Zámbiza, en el camino se encontraron con otro muchacho, Pedro Leines. Durante su caminata Pedro sacó un marcador y comenzó a rayar en una pared ubicada en la calle de las Gardenias del sector El Inca, al norte de la ciudad de Quito, donde escribió "Los Mapas", nombre corto para "los mapagüiras", apodo con el que algunos vecinos habían denominado a un grupo de 12 amigos al que pertenecían los jóvenes, sin que esto signifique que formen parte de ninguna pandilla.

 

En ese momento apareció un vehículo patrullero, Paúl y Pedro salieron corriendo mientras Cristian era arrestado y puesto contra la pared para ser cacheado (registrado) por la policía. Le quitaron su celular y billetera, objetos que no le devolvieron, fue conducido hasta el asiento trasero del vehículo y le echaron gas, pocos minutos después los agentes encontraron a Paúl escondido en un callejón sin salida donde fue detenido.

 

Una vez embarcados en el vehículo, éste se dirigió rumbo a Zámbiza después de que los jóvenes manifestaron residir en el sector. Al poco tiempo y sin explicación alguna, obligan a Cristian a bajarse del vehículo, lo dejan abandonado en el camino y dan vuelta llevándose a Paúl con dirección a Quito. Paúl Guañuna Sanguña no fue llevado, ni ingresó a ningún centro de detención, su cadáver fue hallado al día siguiente con señales de tortura.

 

El primer informe de autopsia manifestó que se trataba de un suicidio y que las heridas que presentaban en la cabeza se debían a la precipitación, la familia solicitó una segunda autopsia, la misma que detalló señales de tortura, quemaduras de cigarrillo en la mano entre otras, y que habría sido asesinado.

 

La familia de Paúl Alejandro Guañuna Sanguña presentó la denuncia ante el Ministerio Público, la investigación fue llevada a cabo por el Dr. Patricio Navarrete, agente fiscal del Distrito de Pichincha de la Unidad de delitos contra la vida. Debido que al momento todavía regían diferentes fueros para policías, militares y para civiles, se inició una investigación paralela en el juzgado de policía por los mismos hechos, presentándose un conflicto de competencia entre el fuero policial y el ordinario el mismo que fue resuelto por la Segunda Sala Penal de la Corte Superior de Justicia de Quito a favor del fuero ordinario. Los magistrados de la Corte consideraron que no es función policial detener ilegalmente o torturar a las personas.

 

El Juez Primero de lo Penal de Pichincha dictó auto de llamamiento a juicio el 11 de febrero de 2008. Tras la respectiva audiencia de juzgamiento el Tribunal Cuarto de lo Penal de Pichincha emite sentencia condenatoria imponiendo la pena de 20 años de reclusión a los procesados: Geovanny Xavier Álvarez Zambrano, Claudio Ermel Chicaiza Caiza y Eduardo Santiago Cruz Live, quienes en forma inmediata la impugnaron, correspondiendo conocer la causa en casación a la Primera Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia en que el señor Ministro Fiscal General emite dictamen solicitando se deseche el recurso por cuanto la sentencia se encuentra apegada a derecho.

 

En el 2009 los magistrados de la sala penal reforman la sentencia e imponen a los responsables la pena de 9 años de reclusión, al establecer que son responsables de la muerte por omisión en aplicación del Art. 12 del Código Penal, por cuanto estando la víctima bajo su custodia no la protegieron conforme era su obligación así, la omisión en el cumplimiento de sus funciones produjo la muerte de Paúl Guañuna.

 

El 8 de octubre de 2010 los implicados presentaron el recurso de revisión de la sentencia en audiencia pública ante la Segunda Sala de lo Penal de la Corte Nacional de Justicia, la misma que rechazó tal recurso al no presentarse nuevas pruebas que desvirtúen la responsabilidad de los condenados en la muerte de Paúl Guañuna.

 

Tres meses después, el 8 de enero de 2011 la Sala de Admisión de la Corte Constitucional no admitió el recurso extraordinario de protección presentado por los policías, ordenando además que se archive la causa y que los responsables cumplan con el resto de la condena.

 

La Cedhu acompañó este proceso brindando asesoría en cada paso, se aportó con la difusión del caso a través pronunciamientos, comunicados de prensa y publicaciones, se solicitaron acciones urgentes a organizaciones internacionales de Derechos Humanos como la FIDH, Amnistía Internacional y la Organización Mundial contra la Tortura, las mismas que se dirigieron a las autoridades nacionales para pedir un despacho oportuno del proceso, se intervino ante la Segunda Sala de la Corte Superior de Justicia para que el delito sea juzgado en fuero ordinario, y se acompañó en las marchas organizadas por la familia.

 

Leonardo Guañuna, el padre de Paúl demostró ser un luchador incansable en busca de justicia para su hijo, con la última resolución de la Corte Constitucional, su lucha se ha visto en parte recompensada, ya que si bien la vida de Paúl Alejandro Guañuna Sanguña no se la podrá recuperar, su memoria vivirá para impulsarnos a pedir ¡Justicia!.