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En octubre del 2007 el domicilio de la cabo segundo de la Policía Nacional, Leidy Vélez, fue allanado por personal del Grupo Apoyo Operacional, GAO y el Grupo de Operaciones Especiales, GOE quienes buscaban capturar a un "supuesto delincuente", hermano de Leidy. Por este hecho ella denunció al entonces Jefe del GAO, Mayor Diego Erazo y otros siete miembros de ambas Unidades por abuso de autoridad, violación de domicilio, detención ilegal de su conviviente, insubordinación y falta contra la fe policial, desde ese momento Leidy y su familia recibieron amenazas de muerte.

 

El hermano de la cabo segundo Vélez fue sobreseído de los cargos que se le imputaban, pero dos años después fue hallado muerto en la ciudad de Manta, según la familia fue asesinado por miembros del ex Grupo de Apoyo Operacional de Manta en coordinación con miembros del ex GAO de Pichincha, de quienes había recibido amenazas previamente. A partir de ese momento Vélez y su familia fueron puestos bajo la protección de la Unidad de Víctimas y Testigos de la Fiscalía.

 

Tres años de hostigamiento a la cbos. Leidy Vélez, quedaron en la impunidad el 24 de enero de 2011, cuando la Segunda Sala de Garantías Penales de la Corte Provincial de Justicia de Pichincha emitió Resolución confirmando el auto de sobreseimiento definitivo a favor de los policías. Esto no detuvo el amedrentamiento, ya que una semana después Leidy Vélez recibió un claro mensaje en contra de su vida. Cuando ella se disponía a salir de su domicilio para dirigirse a la Unidad de Tránsito, donde presta servicio, encontró en su garaje una muñeca de trapo manchada de rojo con una bala inscrustada en la frente. La muñeca había sido lanzada desde la calle al interior de su domicilio. Con un compañero de labores que le esperaba en la calle pudieron observar que la pared exterior, el piso y la puerta del garaje también tenían manchas de pintura roja.

 

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Imágenes del patio interior, la puerta y pared de la casa de Leidy Vélez.

 

Algunos de los policías implicados en este caso enfrentan otras graves acusaciones por las cuales tampoco han sido sancionados. Denuncias de tortura como en el caso Terranova, otras más frecuentes de ejecuciones extrajudiciales, agresiones físicas, falsas acusaciones y la desaparición de Gorgy Cedeño culminaron en la eliminación del GAO por el actual gobierno.

 

Estas agresiones contrario de amedrentar a Leidy, le han dado más fortaleza para seguir en su lucha por alcanzar justicia, pese a que los efectivos policiales a quienes considera responsables de la violación de sus derechos y garantías constitucionales están absueltos y libres para continuar acechando. La Fiscalía a través de la Unidad de Víctimas y Testigos debe incrementar la protección a la cabo segundo de la Policía Nacional Leydi Vélez, precautelar la integridad física y la vida de ella y de sus familiares, particularmente su conviviente y tierno hijo que continúan siendo amenazados.